¿Qué son el sáculo y el utrículo?

El oído es un órgano complejo compuesto por huesos, músculos, conductos e incluso proteínas que forman el conjunto de partes del oído. El oído interno es la ubicación donde se alojan el sáculo y el utrículo, y más concretamente, en un región llamada mácula utricular.

Para que no te pierdas por los distintos canales y conductos que forman el oído, vamos a explicarte la definición de cada una de estas partes y la función que llevan asociada.

Definición y función

Empecemos por explicar por partes su definición. El sáculo y el utrículo se encuentran en la zona interna del oído y se encuentran pegados a los canales semicirculares. Las tres partes: sáculo, utrículo y los conductos semicirculares intervienen en la función del equilibrio del oído. Según indica la Comunidad Médica Continua, “los receptores presentes en los canales semicirculares detectan la aceleración rotativa; los receptores que se encuentran en el utrículo perciben la aceleración lineal en la dirección horizontal y los receptores en el sáculo detectan la aceleración lineal en la dirección vertical”.

Las células ciliadas son los receptores que se encargan de la audición y el equilibrio y se dividen en seis grupos en cada oído interno: uno en casa uno de los tres canales semicirculares, otro en el utrículo, uno más en el sáculo y otro en la cóclea.

La función del equilibrio es conocida por la población como la falta de equilibrio. la pérdida de estabilidad que va unida a episodios de vértigos y mareos. Pero lo que quizás no sepa la gran mayoría es que el sentido del equilibrio se desarrolla durante los primeros años de vida de la persona y comienza a perderse a medida que se van cumpliendo años. Es por ello que tanto a los bebés como a las personas mayores les cuesta mantener el equilibrio en acciones cotidianas como: caminar, correr o incluso, conducir.

Función del equilibrio

No es para nada agradable la sensación de pérdida de control del equilibrio. Se trata de situaciones molestas que pueden llegar a durar varios días. Teniendo conocimiento de esto, ¿se puede llegar a controlar el equilibrio?

Para intentar lograrlo es necesario que funcionen estos tres sistemas:

  • El sistema vestibular del oído. Al igual que el sáculo y el utrículo, el vestíbulo también se encuentra en el oído interno y contiene en sí mismo los receptores del equilibrio. Si giramos la cabeza, el líquido que hay dentro del oído interno mueve las células pilosas que hay en esta zona y a su vez mandan un mensaje al cerebro. Es el cerebro el que transmite a los músculos las órdenes que permiten mantenernos en equilibrio al recibir estos mensajes.

    sáculo y utrículo anatomía oído interno

    Fuente: Wikipedia

  • El sentido de la vista. A través de la vista somos capaces de percibir todo lo que nos rodea y tener claridad sobre la ubicación, distancia o profundidad.
  • El sistema propioceptivo mediante el cual, el cerebro recibe la información sobre la posición y el movimiento de las partes del cuerpo entre sí y en relación a su base de soporte. El cuello, el torso y las articulaciones poseen múltiples sensores que transmiten las señales o impulsos eléctricos al cerebro, indicándole dónde está el cuerpo respecto al entorno.
    Estos tres aspectos, junto con el sentido del oído, trabajan para que la función del equilibrio se cumpla y no interfieran otros factores adversos.

Mácula utricular

Esta zona, donde se ubica el sáculo y utrículo, está situada en el plano horizontal, contrario a la mácula sacular que tiene una orientación vertical. La primera se encuentra en la faz inferior del utrículo, la segunda, en la pared anterior del sáculo.

La mácula del utrículo se sitúa bajo una membrana que está cubierta por pequeños cristales de carbonato cálcico que se llaman otolitos. Por ello, la membrana que está por encima de la mácula se denomina membrana otolítica.

 

Enfermedades y patologías relacionadas

La consecuencia del nexo de unión entre el sáculo y el utrículo y el equilibrio puede aparecer en forma de una patología concreta relacionada con la ausencia de estabilidad o una alteración de ella. Estas enfermedades o dolencias se agrupan básicamente en dos. La primera la padece buena parte de la población y la segunda es uno de los trastornos más conocidos del oído.

Vértigo Posicional Paroxístico Benigno (VPPB)

De entre todos los tipos de vértigos que existen, es el más común entre todos los pacientes que sufren esta molestia que aparece sin avisar. Los otolitos o pequeños cristales de carbonato cálcico que están situados muy cerca de las células ciliadas son la causa principal del vértigo posicional, cuya duración es corta y muy exacta. Tan solo dura de los 5 a los 20 segundos de duración.

¿Pero cómo se produce el VPPB? 

Las partículas llamadas otoconias se desplazan y flotan libremente por los canales semicirculares del oído y son responsables de la rotación y movimientos de la cabeza. Es por eso que, en determinados movimientos o giros, aparece la sensación de mareo o vértigo. Se acompaña, además, por la aparición de un movimiento rítmico de los ojos producido por los cambios de posición y que se reproduce al adoptar la posición desencadenante.

Enfermedad de Ménière

El síndrome de Ménière hace referencia a un trastorno del oído interno que, obviamente, afecta al equilibrio, pero también a la audición. Se trata de una enfermedad crónica para la que aún no se ha encontrado cura y que son tres los síntomas claros que determinan su aparición:

Desde ASMES comentan que las crisis fuertes de la enfermedad “aparecen casi siempre en episodios repentinos” con una duración de minutos, horas o días en el peor de los casos.

Ante cualquier síntoma de mareo, taponamiento de oídos, embotamiento o pérdida de estabilidad y equilibrio, acude a tu médico de cabecera en primer lugar y después, al otorrino para descartar o confirmar que los mareos provienen o no del oído.

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