Hipoacusia infantil: síntomas claves en su aparición y detección

Se trate de adultos o niños, hablar de hipoacusia es hablar de pérdida de audición. La hipoacusia infantil se define como la imposibilidad de percibir sonidos y, por ello, es conveniente detectar de forma temprana los primeros indicios de sordera en los niños.

No hacer esta detección precoz de los síntomas de la hipoacusia a tiempo puede derivar en otros problemas como la dificultad en el aprendizaje y en el desarrollo del lenguaje.

Síntomas en los niños

Para determinar qué síntomas son los que van a avisar a los padres de una hipoacusia en los niños, los médicos insisten en empezar por una detección y observación en casa.

En los primeros meses de vida del bebé, los padres deben evaluar los distintos comportamientos del bebé para descartar la sordera. Deben fijarse si el niño responde a los estímulos que le envían, si se despierta cuando hay ruidos a su alrededor o si parpadea.

Si tienes dudas de cómo sospechar si tu hijo tiene falta de audición, estos son los síntomas comunes de la hipoacusia infantil:

  • No reacciona ni se sobresalta ante sonidos fuertes o repentinos
  • No gira la cabeza cuando una persona le está hablando
  • Se toca o se tira de los oídos de forma frecuente
  • A los 3 meses no reconoce la voz de los padres
  • A los 6 meses aún no ha emitido sonidos o no balbucea
  • No responde a los sonidos como el del teléfono o no reconoce su nombre cuando le llaman
  • Incapacidad de repetir o imitar palabras simples
  • Imposibilidad de responder a órdenes simples
  • Rehuye del contacto social y se muestra agresivo
  • A los 24 meses debería decir al menos 10 palabras
  • A los 36 meses debería decir frases de dos palabras
  • A los 48 meses debería poder decir frases sencillas

No todos los niños empiezan a hablar al mismo tiempo. A algunos les cuesta algo más. Es por ello que, hasta los dos años, muchos niños no presentan signos de sordera. La vigilancia en este tiempo es vital para la detección temprana.

Causas de la sordera infantil

Una vez conocidas las pistas que van a ayudarte a detectar si tu hijo ha nacido con problemas de audición es vital conocer las causas que pueden ser origen de la sordera infantil:

  • Causa genética o antecedentes familiares
  • Prematuridad
  • Efectos secundarios de medicamentos
  • Infecciones maternas o meningitis
  • Problemas en el parto

Algunas de estas causas aparecen desde el nacimiento, pero otras pueden hacer su aparición a cualquier edad (como las infecciones). Por ello, las evaluaciones auditivas durante el desarrollo del niño son esenciales para detectar cualquier anomalía y ponerlo en atención del pediatra u otorrino. Afortunadamente, la sordera congénita es ahora muy fácil de detectar gracias a la prueba potenciales evocados auditivos en los neonatos. Vamos a explicar esta prueba más detenidamente a continuación.

Detección de la pérdida auditiva en niños

Ser rápidos en detectar cualquier signo de pérdida auditiva en niños ayudará a que la pérdida de audición sea más leve y a iniciar el tratamiento lo más pronto posible. Esta rapidez se consigue por medio de dos pruebas auditivas básicas y fundamentales en la detección precoz de la sordera realizadas a todos los bebés recién nacidos:

  • Otoemisiones Evocadas Transitorias (OEAT): Se trata de una audiometría infantil rápida y eficaz en la que se introduce una sonda acústica compuesta por dos micrófonos y un altavoz en el oído del niño. Esta sonda recoge el sonido de la cóclea a la que se transmite una señal acústica para que la transmita al cerebro. Esta prueba permite saber si las células ciliadas funcionan correctamente.
  • Potenciales Evocados Auditivos Automáticos: Se trata de una prueba algo más compleja. Se colocan unos electrodos en la cabeza del bebé que recogen la respuesta de las vías nerviosas auditivas al emitir un sonido al niño, en frecuencias únicamente agudas (2-4 kHz).

Tratamiento para la hipoacusia en niños

El tratamiento más efectivo para tratar la hipoacusia infantil comprende, generalmente, tres campos: estimulación temprana, tratamiento logopédico y tratamiento audioprotésico.

La figura del logopeda es vital, sobre todo, en los primeros años del niño. Las sesiones del logopeda son la mejor ayuda para tratar la hipoacusia infantil, ya que aplicará terapias del lenguaje que ayudarán a disminuir las disfunciones auditivas.

En cuanto al tratamiento audioprotésico, los audífonos favorecerán la rehabilitación del lenguaje al amplificar y estimular la sonoridad en los casos más leves de sordera. En cambio, los implantes cocleares se convertirán en el mejor tratamiento para los casos más graves de sordera. La implantación de estos dispositivos electrónicos ayudan a la estimulación del nervio auditivo haciendo que el niño haga una vida normal sin que tenga que leer los labios de los demás ni aprender el lenguaje de signos.

Tipos de hipoacusia infantil

  • Pérdida auditiva conductiva: Este tipo de hipoacusia en niños puede deberse a la acumulación de cera o de objetos extraños en el oído o a una otitis. Esta causa provoca que los sonidos se reduzcan desde el oído externo al oído interno. Se suele tratar con medicamentos o mediante cirugía y también con audífonos.
  • Pérdida auditiva neurosensorial: Aparece cuando las células ciliadas del oído y las fibras nerviosas que se encargan de transmitir los sonidos al cerebro están dañadas. Las causas hay que buscarlas en el componente genético, en infecciones o traumas acústicos. No cabe duda que el mejor tratamiento para solucionar este tipo de pérdida de audición es el uso de audífonos.

Consecuencias de una detección tardía: hipoacusia en edad escolar

Si la detección de la sordera infantil es tardía, la hipoacusia se manifestará en el aula en la edad escolar del niño y acabará afectando a tres puntos básicos:

  • Aprendizaje. El niño experimentará retrasos en su educación y tenderá a aislarse de los demás por no poder seguir el ritmo de sus compañeros. Además, mostrará desinterés por materias como la música o la poesía y temas de memorización.
  • Lenguaje. El desarrollo del habla en los niños que tienen problemas de audición es mucho más lento, lo que acrecienta el retraso en acciones como leer y escribir.
  • Las relaciones sociales también se ven afectadas por la presencia de un déficit auditivo. La distracción, el cansancio o la apatía para jugar en grupo hacen acto de presencia.

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