¿Qué es la dislalia y cómo se produce?

Deja de buscar en la Wikipedia la definición de dislalia porque aquí, en el blog donde hablamos de muchas cosas más que de audífonos, vamos a contarte todo lo que rodea a la palabra “dislalia”.

Quién la trata y la diagnostica, las características de este problema fonológico, cómo se detecta, qué ejercicios sirven como tratamiento para niños y adultos y si es aconsejable la intervención logopédica.

¿Qué es y quién la descubrió?

Quizás te preguntes por qué explicamos la dislalia en un blog sobre la salud del oído. Pues bien, según la clasificación de la dislalia, existe un tipo que afecta a la audición: la dislalia audiógena. Además, la dislalia es un trastorno en la articulación de fonemas que se debe a malformaciones en los órganos que intervienen en el habla. Por lo que el sentido del oído interviene en este proceso.

El concepto de dislalia trata de un problema de articulación del habla que refleja diferentes características dependiendo de cómo se presenta. En ningún caso tienen precedentes en un problema neurológico.

Según la historia, fue descubierta por Shultess, Kussmanl y Berklan. Y posteriormente  Gutzman, A. Leibman y Froshels lograron una mayor especialización en el trastorno, ya que trazaron una relación con los trastornos de pronunciación buscando su causa en los defectos anatómicos de los órganos articulatorios.

Causas y síntomas

Las principales causas que presentaría un test para diagnosticar la dislalia son las siguientes:

  • Problemas auditivos. El niño no oye bien y tampoco entiende y aprende algunos sonidos.
  • Causas funcionales. El aparato fonador funciona mal.
  • Causas orgánicas. Malformaciones o defectos en los órganos del habla (paladar o frenillo lingual).

Existen, además, otras causas que favorecen su aparición:

  • Otitis frecuentes con pérdida de audición asociada durante el período en el que el paciente está siendo diagnosticado o se está recuperando.
  • Un retraso psicomotor que consigue restar fuerza a la mandíbula, lengua y aparato fonador.
  • La incorrecta colocación de los dientes que también dificulta el funcionamiento correcto del aparato fonador.
  • Respirar por la boca debido a catarros, sinusitis y las vegetaciones pueden deformar el paladar hacia arriba, retraer y acortar el labio superior y dificultar la colocación correcta de la lengua para pronunciar los sonidos.

Tipos de dislalia:

Ahora que ya sabes qué otro nombre recibe la dislalia (trastorno de sonidos del habla) es hora de que conozcas su clasificación:

  • Evolutiva. Aparece al no poder articular o distorsionar algunos fonemas, como consecuencia de un fallido desarrollo del aparato fonador. Puede recibir el nombre de dislalia fisiológica.
  • Audiógena o auditiva. Aparece por causa de una deficiencia auditiva o problema auditivo. El niño, como no oye bien, no puede y le cuesta hablar y comete errores en su pronunciación.
  • Orgánica. Las lesiones o malformaciones en los órganos periféricos del habla (lengua, paladar, labios…) son la causa de la aparición de la disglosia.
  • Funcional. La mala pronunciación se debe a la mala utilización de los órganos articulatorios.

Entre los ejemplos más comunes de dislalia se encuentra una clasificación bastante amplia en la que surgen problemas con la “s”, con la “r” o la “c” entre otros fonemas.

  • Rotacismo, problemas de pronunciación del fonema /r/ suave (pera) y la fuerte (perro) y sus trabadas (pra, tra, cra, bra, fra, gra)
  • Lambdacismo, problemas de pronunciacion del fonema /l/.
  • Gammacismo, problemas de pronunciación del los fonemas guturales /g, x y k/.
  • Deltacismo, de los fonemas /t y d. /
  • Rinoartria, problemas de pronunciación de los fonemas nasales /m, n y ñ./
  • Pararrotacismo, sustitución del fonema /r/ por otro como /g, t, d, l/, etc.
  • Parasigmatismo, sustitución del fonema /s/ por otro como /t, z/, etc.
  • Paralambdacismo, sustitución del fonema /l/ por otro.
  • Paragammacismo, sustitución de los fonemas / g, x y k / por otros.
  • Paradeltacismo, sustitución de los fonemas /t y d/ por otros
  • Sigmatismo: Problemas en la pronunciación del fonema /s/

¿Por qué se presenta y cómo se produce?

Los tipos de alteraciones de los fonemas pueden ser de distinta índole. El niño puede sustituir un fonema por otro (sustitución), puede hacer una pronunciación distorsionada (distorsión), omitir directamente el fonema (omisión) o sumar un fonema más para poder articular bien la palabra.

Pero, sin duda, algunos de los ejemplos más comunes producidos en edad infantil son pronunciar: “mecotón” por melocotón, “tes” por tres, “sapato” por zapato o “cote” en lugar de coche.

¿A qué edad se diagnostica?

La dislalia infantil se detecta a una edad temprana. El tope suele fijarse en los 5 años. Los fallos o dificultades en la pronunciación empiezan a llamar la atención superados los 4 años y perduran más allá de esa edad. Hasta entonces, el error en la pronunciación puede parecer normal debido a la etapa de la adquisición del lenguaje.

¿Pero hasta qué edad es normal la dislalia? La barrera la marcan los 4 años. En los años anteriores, el niño está aprendiendo a hablar y puede cometer estos fallos. No obstante, es muy recomendable que los padres y familiares practiquen la atención temprana para detectar posibles anomalías en el habla.

Puede que te hayas preguntado muchas veces qué es un logopeda y qué labor realiza. El logopeda es la persona que detecta y trabaja por corregir los trastornos en el lenguaje y, en este caso, trata la dislalia como un problema de aprendizaje con ejercicios y actividades para niños.

Su trabajo es evitar consecuencias negativas para el desarrollo cognitivo y las habilidades sociales del niño. Aunque debe contar con la colaboración de los padres para que el niño vaya corrigiendo los problemas de pronunciación poco a poco.

Tratamiento psicopedagógico y ejercicios para mejorar la dislalia

La dislalia es una de las consultas menos graves en los centros de logopedia que con el tratamiento adecuado tiene una efectividad muy grande. Este buen pronóstico significa que la dislalia se cura. Sólo si no se trata a tiempo puede acarrear problemas en el aprendizaje (ya que se escribe como se escucha y se habla) y en la vida adulta (fracaso escolar y baja autoestima).

Estas son algunas de las actividades y ejercicios para niños que sirven también como recomendaciones para maestros para reconducir las dificultades articulatorias:

  • Meter y sacar la lengua
  • Tocar el labio superior e inferior con la punta de la lengua
  • Sacar la lengua y moverla hacia la derecha y luego a la izquierda repitiendo el ejercicio unas cuantas veces
  • Recorrer los dientes con la lengua de un lado a otro
  • Chasquear la lengua
  • Pronunciar el sonido ‘RRRR’
  • Sonreír con los labios juntos y enseñando los dientes
  • Colocar la boca imitando a un pez
  • Dar besos con fuerza
  • Inflar las mejillas
  • Empujar las mejillas hacia fuera con la ayuda de la lengua
  • Pellizcar las mejillas
  • Masajear las mejillas
  • Usar onomatopeyas
  • Soplar velas, inflar globos o usar un silbato para mantener en forma el aparato fonador.
  • Practicar el ejercicio de coger agua con pajita y pasarla de un vaso a otro o hacer pedorretas.
  • Usar los trabalenguas y las canciones y la música para conseguir relajar a los más pequeños y no les de vergüenza pronunciar las palabras y sonidos a través de juegos musicales.

Prevenir la dislalia

En casa, donde los niños se sienten más cómodos y seguros, se pueden preparar ejercicios preventivos para la dislalia y mejorar la articulación de la palabras y repasar las praxias bucofonatorias:

  • Evitar las infecciones de oído y constipados.
  • Fomentar la respiración nasal en el niño.
    aplicar una dieta sólida a partir de que el niño cumpla un año para fortalecer los músculos articulatorios de la boca.
  • No abusar del chupete o la succión del dedo pulgar porque provoca deformaciones en el paladar y una mal deglución.
  • En casa evita hablar con diminutivos e intenta tener una pronunciación clara para que los niños imiten.

Diferencias entre la dislalia y otros trastornos del lenguaje

  • Dislexia (dificultad para leer con fluidez y sin cometer errores)
  • Disglosia (dificultad para pronunciar los fonemas debido a un origen anatómico)
  • Afasia (trastorno que, por lesiones cerebrales, impide la comunicación habla, escritura o mímica)
  • Tartamudez o disfemia (trastorno en la comunicación que causa interrupciones e impide hablar con fluidez)
  • Discalculia (dificultad para aprender matemáticas).

Esperamos haber aclarado tus dudas con toda esta recopilación de información sobre la prevención y tratamiento de este tipo de trastorno. Si necesitas ampliar la información, contacta con nosotros y nuestros colaboradores resolverán tus preguntas en la mayor brevedad posible.

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