Hipoacusia: significado, causas y el tratamiento más eficaz

Si tuviéramos que buscar la perfecta definición de hipoacusia sería esta: la hipoacusia es una especie de sordera parcial en la que la persona que la padece es incapaz de escuchar sonidos en uno o ambos oídos. Lo cual significa que disminuye la sensibilidad auditiva.

Cuando alguien se pregunta qué es la hipoacusia, la mejor respuesta que va a encontrar es que es la manifestación de una pérdida de audición afectando unilateral o bilateralmente.

Definición de hipoacusia. ¿Qué es y qué diferencias hay respecto a la sordera?

Si el especialista detecta signos de hipoacusia, es decir, de pérdida auditiva, ¿qué diferencias puede haber con la sordera? ¿Son lo mismo la hipoacusia y la sordera?

En primer lugar, la hipoacusia es una enfermedad del oído bastante común que puede presentarse en las personas a cualquier edad. Esta apreciación también puede darse en la sordera. Pero la diferencia entre ambos trastornos auditivos radica en los decibelios, es decir, en el grado de intensidad de la pérdida auditiva. Si eres una persona hipoacúsica, la pérdida auditiva no superará los 70 dB y, si padeces, algún grado de sordera, habrás perdido más de 70 dB en tu capacidad auditiva.

Síntomas y causas que la producen

La hipoacusia puede detectarse a cualquier edad. Por ello, no se identifican los mismos síntomas en los distintos grupos de edad.

Las causas y síntomas más comunes que producen la aparición de la hipoacusia son:

  • Percepción de sonidos demasiado fuertes en un oído cuando en realidad no son de tal intensidad
  • Dificultad para poder seguir el hilo de una conversación de dos o más personas
  • Problemas para diferenciar los sonidos agudos
  • Grandes obstáculos para oír en ambientes con mucho ruido
  • Mayores dificultades para escuchar las voces femeninas que masculinas y mayores obstáculos para reconocer y oír las voces que suenan entre dientes o mal articuladas
  • Sentir presión en un oído o en ambos
  • Sensación de mareo y pérdida de equilibrio
  • Aparición de zumbidos en el oído

Estos tres últimos síntomas frecuentes de la hipoacusia se relacionan con la aparición de problemas auditivos o relacionados con la audición: la presión en el oído (tener líquido detrás del tímpano), la pérdida de equilibrio (desarrollo del Síndrome de Ménière y el neurinoma del acústico) y la aparición de ruidos en el oído (tinnitus o acúfenos).

Al presentar alguno de esos síntomas, ¿cuáles son las causas o factores más recurrentes?

  • La edad
  • El ruido
  • El gen hereditario
  • Infecciones
  • Medicamentos o agentes ototóxicos

¿Cómo se detecta la hipoacusia?

Para que el otorrino o especialista en audición pueda valorar si padeces hipoacusia, deberá prescribir y realizar una revisión auditiva, es decir, una audiometría. Una prueba indolora que examinará si existen alteraciones en el sistema auditivo. También se pueden realizar otros tipos de pruebas como: la timpanometría, impedanciometría y tomografía o resonancia magnética.

Además, el otorrino deberá atender estas consideraciones:

  • La acumulación de cera en el oído
  • Tener otosclerosis que afecta a los huesecillos del oído
  • Presencia de líquido en el oído tras una infección auditiva
  • La presencia de un objeto en el conducto auditivo externo
  • Tener un agujero o cicatriz en el tímpano

Tipos de hipoacusia

Para poder clasificar los diferentes tipos de sordera, debemos atender a las lesiones del oído y a la intensidad de la pérdida auditiva existente.

Según las lesiones que puedan producirse en el oído atendemos a: hipoacusia neurosensorial o de percepción, hipoacusia conductiva o de transmisión e hipoacusia mixta y central.

  • La hipoacusia neurosensorial o de percepción presenta dificultad en la comunicación verbal, ya que existe déficit para oír sonidos y/o entender palabras. Este tipo de hipoacusia se sitúa en el oído interno o nervio auditivo y es irreversible aunque se puede vivir con ella gracias a los audífonos o implantes cocleares.
  • La hipoacusia de tipo conductiva afecta al oído medio o externo, ya que se produce por el impedimento del paso de las ondas sonoras al oído interno.

Por otro lado, cuando se producen estos dos tipos de hipoacusia a la vez (neurosensorial y conductiva) estamos hablando de hipoacusia mixta e hipoacusia central, lo que significa que hay lesiones en los centros auditivos del cerebro.

Los grados de hipoacusia o pérdida auditiva se clasifican según la intensidad en: leve o ligera (se han perdido 20-40 dB y al paciente le cuesta entender las conversaciones en espacios con mucho ruido o voces en la lejanía), media ( 40-70 dB y cuesta seguir una conversación normal), severa o grave (70-90 dB y solamente se pueden escuchar conversaciones a un nivel muy alto) y profunda (se ha perdido de 90 dB en adelante).

Teniendo en cuenta estos grados, podemos clasificar también la pérdida de audición en: hipoacusia bilateral severa, moderada o leve o unilateral.

Tratamiento para curar los distintos tipos de hipoacusia

Buscar el mejor tratamiento y el más efectivo para la cura de la hipoacusia va a depender del grado de la hipoacusia. Por lo general, cuando la hipoacusia es leve o moderada, bastaría con la colocación de audífonos en uno o en los dos oídos para que el paciente vuelva a escuchar como antes. Si la hipoacusia es profunda, se recurre mediante cirugía a la colocación de un implante coclear que ayudará a transmitir el sonido a través del hueso del cráneo hasta el oído que sufre el daño.

Estas son dos de las herramientas y soluciones para evitar que la persona con hipoacusia siga viviendo en aislamiento social debido a la barrera que tiene con respecto a la comunicación verbal. Si la hipoacusia no se presenta de forma genética, intenta seguir los consejos del cuidado de la audición para prevenirla durante muchos años.

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