¿Qué es la misofonía?

Es la hora de comer en la oficina y escuchar cómo mastican tus compañeros de trabajo te molesta hasta tal punto que puede llegar a irritarte e incluso ponerte de mal humor. Si te identificas con esta situación o incluso la has vivido con otros sonidos, puede que padezcas de misofonía.

Más abajo te hablamos de esta sensibilidad selectiva, en qué consiste y cómo afecta a las personas que la sufren.

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¿Qué es la misofonía?

El tintineo de los cubiertos sobre el plato, el ruido al masticar o el chasquido de los dedos de la manos son los típicos sonidos por los que algunas personas sufren misofonía. Son sonidos leves, que no alcanzan los decibelios de una conversación normal, pero pueden llegar a generar angustia y estrés a las personas que no los toleran. 

Pero, ¿en qué consiste la misofonía? Podría definirse como el conjunto de acciones o ruidos propios de la vida cotidiana que son capaces de causar situaciones de rabia, ansiedad o irritación a las personas que la padecen.

El origen de la misofonía

Su origen etimológico proviene del griego al unir misos (odio) y phonia (sonido). La intolerancia a sonidos cotidianos y la sensibilidad a determinados sonidos suaves es lo que define la misofonía, que encaja más dentro de un desorden psicológico más que un trastorno auditivo.

Según la Academia Americana de Audiología el término fue acuñado por los neurocientíficos estadounidenses Margaret y Pawel Jastreboff en el año 2000. Se identificó como un trastorno neurológico localizado en las altas estructuras del sistema nervioso central, que se caracteriza por experiencias negativas que son solo resultado de sonidos específicos.

Aún así, existen otros estudios que relacionan la misofonía con los acúfenos o tinnitus, ya que comparten el daño en la corteza prefrontal medial. Los pitidos o zumbidos que escucha el paciente no son externos, están causados por las células ciliadas que han sufrido un daño.

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Diferencia con la fonofobia

La misofonía y la fonofobia tienen cosas en común, como por ejemplo, el miedo a ciertos sonidos. Sin embargo, en el caso de la fonofobia este miedo se asocia a sonidos fuertes y repentinos. A nivel psicológico, ambos están relacionados con la incapacidad de soportar determinados sonidos.

Es cierto que hay una serie de sonidos que resultan muy desagradables para el oído y que no somos capaces de tolerar. Pero también existen otros sonidos que nos generan verdadero placer. De esto podemos deducir que una correcta salud auditiva es esencial para nuestro día a día.

Fuente:
Audiology

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