Anatomía, partes y función del oído interno

Quizás no haga falta decir que el oído interno es la parte más interna del oído. También es la más compleja a diferencia del oído medio y oído externo. Está compuesto por tres partes esenciales y diferenciadas: cóclea, nervio auditivo y vestíbulo.

No debemos olvidar el laberinto del oído, quien alberga a la cóclea o caracol y al aparato vestibular. Al igual que muchas de las partes del oído, su forma es bastante curiosa y se asemeja al laberinto del minotauro.

Pero ¿qué es lo que hace el oído interno? Básicamente se encarga de que la audición y el equilibrio funcionen correctamente. El sistema coclear y el sistema vestibular se encargan de que la función se lleve a cabo. 

La cóclea tiene forma de concha de un caracol o de tubo hueco enrollado en espiral. Todo su interior está lleno de líquido que es la perilinfa. Cuando el líquido en el interior de la cóclea, las fibras pilosas que se encuentran en el interior de la pared (helicotrema) empiezan a moverse. 

Además de que en su interior la cóclea tenga fluidos, se encuentra el órgano de Corti que a su vez, contiene las células ciliadas. Estas comienzan a vibrar por el movimiento de la ventana oval del oído medio y envían las señales al cerebro que interpreta las interpreta como un sonido. 

coclea o caracol oído

Fuente: Wikipedia

El nervio auditivo está formado por fibras nerviosas que transmiten la información entre la cóclea y el cerebro. Las células ciliadas que mencionamos antes están conectadas a él y empiezan a realizar su función para que se pueda producir la audición. En el caso de que estas células sean dañadas, también la capacidad auditiva lo estará y por lo tanto, existirá pérdida de audición. El nervio auditivo se compone de dos nervios (el coclear y el vestibular).

El vestíbulo o sistema vestibular es una cavidad ósea con forma oval que contiene los receptores del equilibrio (las células pilosas) que se encuentra en el ganglio de Scarpa y se encarga de registrar todos los movimientos que hace el cuerpo para mantener el equilibrio. Es el órgano del equilibrio y está compuesto por anillos llamados canales semicirculares que son tres tubos llenos de líquido y conectados entre sí en ángulo recto y son detectores de la rotación de la cabeza. Las personas al mover la cabeza hacemos que el líquido se mueva. Dependiendo de la dirección de movimiento de la cabeza, el líquido será mayor en uno de los conductos que en otros.

Enfermedades oído interno

Tratamiento para las patologías y trastornos asociados al oído interno

El oído interno debe garantizar las funciones de equilibrio y del proceso de la audición. Si no puede garantizarlas, algo está fallando y puede deberse a trastornos o patologías asociadas a la audición, al equilibrio o a ambas.

Algunas enfermedades que pueden desarrollarse en el oído interno son:

  • Neurinoma del acústico (tumor benigno que se desarrolla en el nervio que conecta el oído con el cerebro)
  • Enfermedad de Ménière (pérdida de audición que va acompañada de mareos y de pitidos o zumbidos en el oído)
  • Neuritis vestibular (infección vírica, normalmente causada por un catarro, que produce la inflamación del nervio del oído interno y acaba alterando al equilibrio)
  • Vértigo postural paroxístico benigno (mareos de carácter leve o intenso producidos por movimientos o giros repentinos y bruscos de cabeza)
  • Herpes zoster ótico (también conocido como síndrome de Ramsay Hunt y que ocurre cuando un brote de culebrilla afecta el nervio facial cerca de uno de los oídos. Puede causar pérdida auditiva y parálisis facial)
  • Trastornos causados por fármacos (son los llamados medicamentos ototóxicos)
  • Laberintitis (cuando se irrita el oído medio y la persona puede presentar hipoacusia o vértigos)

Otras soluciones

Cuando la salud auditiva y la audición ya están afectadas y la prevención no surte efecto, la persona que padece uno de los problemas asociados al oído interno debe buscar el mejor tratamiento posible para ponerle remedio. Siempre conviene recordar que aunque existan remedios naturales y caseros, la opción más efectiva y segura es acudir al médico o especialista.

Ante los molestos y pesados vértigos, el tratamiento recomendado empieza por seguir una dieta baja en sal y en eliminar líquidos, ya que al acumularse en el interior del oído, dan lugar al vértigo. Para recuperarse de un vértigo posicional, funciona muy bien la maniobra de Epley, que consiste en realizar maniobras y movimientos de cabeza para posicionar la cabeza y que el líquido de los canales semicirculares se vaya moviendo. Esta maniobra canicular siempre debe realizarla un fisioterapeuta.

Al margen del tratamiento para el Síndrome de Ménière y los vértigos, existen otros tratamientos más complejos para patologías del oído interno. Como por ejemplo, la cirugía o la radioterapia para curar el neurinoma del acústico.

Siempre que haya que curar y no prevenir, acude siempre a tu centro auditivo o consulta del otorrino para que te prescriba el tratamiento adecuado a tu problema de oído.

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